Luis Cueto Felgueroso, ayer en el Puerto Deportivo. ::PETEIRO

EL COMERCIO Sheila Vaca

Bañadas por el Océano Atlántico y con rasgos comunes como su carácter portuario, una cultura compartida e historias industriales semejante es lo que fomentó las relaciones de los países que conforman el Arco Atlántico. Luis Cueto Felgueroso, de la asociación cultural L’Arribada, ofreció ayer la conferencia ‘Antecedentes del Arco Atlántico a través de la historia’bout Asturias y el comercio del Cantábrico’.
El historiador y economista gijonés relató ayer parte del contenido del trabajo historiográfico ganador del XVII Premio Padre Patac. Abordó tanto la situación económica de la época como los barcos que se dedicaban al comercio marítimo, el peligro de los corsarios, o el contrabando de mercancías. «La unión fue posible gracias a que la economía cambió. Cuando era de subsistencia, lo que había se consumía, y por tanto, no se podía distribuir ningún tipo de mercancías, pero afortunadamente eso cambió e hizo posible que importaran productos a Portugal, Francia y otros países», apunto Cueto. El espacio palabras se llenó ayer por la tarde de historia pura.
«Una idea genial»
«En torno a 1650 en Asturias se abre la exportación de los llamados productos de la tierra, como escanda, almendra o avellana, que antes estaba prohibida por la hambruna que había». Esos años coincidieron con buenas cosechas y «la Junta General del Principado autorizó lo que se conocía como la ‘saca’.» El nuevo siglo llegaría con otras relaciones y alianzas, «con la salida de los Austrias y la llegada de los Borbones. También es cuando se desarrollan las grandes ciudades marítimas europeas, como Londres, pasando de la influencia mediterránea a lo que hoy conocemos como el Arco Atlántico», apuntó Cueto, a quien le parece una «idea genial el desarrollo de este festival gijonés’bout todo en materia de distribución de productos».
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